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PLANIFICANDO EL CUIDADO EN UNA RESIDENCIA


 Enero 2012




Mi esposo y yo estábamos seguros de que nunca iríamos a un hogar de


ancianos y, por lo tanto, nunca nos preocupamos por informarnos acerca del


tema. Cuando yo ya no podía cuidar a mi esposo en nuestro propio hogar,


nosotros no estábamos nada preparados para tomar una de las decisiones más importantes de nuestras vidas: 
a cuál hogar de ancianos iríamos.”


– Rosa, de 84 años de edad


 


¿Por qué es importante planear el cuidado en un hogar de


ancianos?


Planear con anticipación la posible reubicación en un hogar de ancianos


puede ayudar a evitar el caos y el trauma emocional que frecuentemente


ocurre cuando se requiere tal mudanza. 

Debido a que los hogares de
ancianos difieren en tamaño, ubicación y servicios, planear por adelantado


puede asegurar la reubicación más adecuada. Esto significa que usted


cuenta con tiempo para visitar y comparar las instalaciones, el personal, las


comodidades y los niveles o calidad de cuidado. 

Muchos hogares de
ancianos llevan listas de espera para el ingreso a los mismos. Por


consecuencia, si planea con anticipación, usted puede inscribirse en las


listas de los hogares de ancianos que usted prefiere y tiene tiempo para


prepararse antes de mudarse.


Informarse acerca de las opciones que tiene a su disposición puede hacerle


sentir en control de su propio destino, así como también esto puede


representar una oportunidad de enfrentar las emociones que a veces se


experimentan al realizar este tipo de cambio (por ejemplo: temor,


impotencia, depresión o vergüenza) generalmente debidas al estigma


social del hecho de ir a un hogar de ancianos. Cuando uno está preparado


con anticipación, el cambio es generalmente más fácil y menos estresante.


 


¿Cuáles son algunas de las reacciones comunes a la


planificación del cuidado en un hogar de ancianos?


 


Para muchas personas mayores, la planificación de la vida en un hogar de


ancianos puede ser demasiado difícil de incluso pensar. Puede provocar


muchas emociones: impotencia (ya que usted ya no puede hacerse cargo


de su propio cuidado, teniendo que dejar su hogar y su seguridad) o temor


(de un futuro incierto). 

La mayoría de los otros eventos importantes de la


vida requieren planificación (por ejemplo: casarse, comprar una casa,


reubicarse por un nuevo trabajo, o incluso el retiro, sin requerir este nivel de


reacciones emotivas difíciles) y la gente normalmente se toma su tiempo


para planearlos con anticipación. Sin embargo, usualmente se dedica poco


o nada de tiempo a la planificación de un posible cuidado en un hogar de


ancianos hasta el momento en que se lo necesita.


 


¿Cuándo se necesita cuidado en un hogar de ancianos?


 


El cuidado en un hogar de ancianos puede requerirse a cualquier edad de


la vida de uno, dependiendo de la situación en particular. A veces éste se


precisa a corto plazo después de una hospitalización para obtener servicios


de rehabilitación o enfermería intensivos (como por ejemplo: el tratamiento


de heridas o la administración de medicamentos intravenosos). 

Su médico,
por ejemplo, puede recomendarle ir a un hogar de ancianos ante la


necesidad de cuidado extenso para la recuperación después de una


hospitalización por una cirugía o caída. 

Las restricciones actuales de
las políticas de los hospitales que tienden


a reducir las estadías hospitalarias, hacen que el hogar de ancianos sea


una opción realista para el cuidado extenso. Normalmente el trabajador


social del hospital ayuda a usted y a su familia a coordinar su reubicación


en un hogar de ancianos adecuado.


Puede necesitarse obtener cuidado en un hogar de ancianos a largo plazo


o permanente después de una hospitalización por una enfermedad crónica


o cuando se precisa ayuda diaria para realizar las actividades cotidianas


(como por ejemplo: levantarse de la cama, alimentarse, bañarse, vestirse y


utilizar el baño) que no pueden realizarse en el propio hogar debido a


circunstancias personales. 

En este caso, también es el trabajador social del 
hospital quien normalmente le ayuda a coordinar este tipo de cuidado.



Si usted no está en un hospital pero siente que está cada vez más


dependiente de los demás en lo que respecta a su vida diaria y a su


cuidado médico debido a una enfermedad crónica (como por ejemplo: la


enfermedad de Alzheimer o la falla cardíaca congestiva) y sus niveles de


cuidado actuales ya no son adecuados o la atención adicional sería difícil o


costosa, usted y su familia deben conversar acerca de las diferentes


opciones de hogares de ancianos con su médico u otro profesional de la


salud capacitado, incluso en Internet puede encontrar asesoría telefónica. 

Asimismo la Red de Residenciales le puede aconsejar sobre este aspecto. Tel: 26060362


 


¿Cuáles son algunas de las cosas que debo investigar al


buscar un hogar de ancianos?


 


Debido que la selección de un hogar de ancianos es una de las decisiones


más difíciles de la vida, es importante obtener la mayor información posible


sobre cada hogar de ancianos antes de tomar la decisión final. Mientras la


situación de cada persona es única, algunos criterios comunes pueden


utilizarse como guía al escoger un hogar de ancianos:



Costo. Elija un establecimiento que satisfará su capacidad


económica actual y futura.


 


Ubicación. Es importante escoger un establecimiento que se


encuentre cerca y sea cómodo para las personas que lo visitan


más frecuentemente. Los familiares y amigos que lo visitan con


mayor frecuencia podrán controlar su condición, participar en la


planificación de su cuidado y responder rápidamente ante


cualquier emergencia.



Servicios. Escoja un establecimiento que satisfaga todas las


necesidades de cuidado especial y que también brinde el nivel de


servicios que se requiere. No todos los hogares de ancianos son iguales.


 


¿Cuál es la mejor manera de informarse acerca de las


opciones de hogares de ancianos disponibles?


 


En la actualidad Internet es la mejor manera de informarse con sobre servicios e imágenes de las instalaciones de las diferentes opciones en casas de salud. La Red de Residenciales ofrece una amplia variedad de Residencias de Ancianos entre las cuáles se puede comparar servicios e infraestructura con consejería por teléfono o mail.



Usted puede encontrar listas para poder comparar


los hogares de ancianos antes de seleccionarlos: información acerca de


qué buscar al visitar un hogar de ancianos, cómo pagar por el cuidado de un hogar de ancianos en particular.


Dentro de lo posible, debe hacer una visita personal a los hogares de


ancianos que esté considerando. Es una buena idea visitarlos antes de tomar la desición.


 













Mejorando la autonomía y autoestima de las personas mayores dependientes
Diciembre 2011

Las personas mayores dependientes pueden necesitar ayuda en muy diversas actividades de la vida diaria. En esta mayor o menor dependencia influyen muchos aspectos, no solo el deterioro de la salud.

 Los factores contextuales como el ambiente físico en el que vive la persona mayor o las actitudes y la forma de actuar de los cuidadores y otras personas cercanas ante el deterioro de la salud de la persona mayor también tienen una gran influencia sobre el grado de autonomía e independencia que ésta muestra. 

¿Cómo piensan los cuidadores que favorecen la autonomía? 

Piensan que.... 

• Su conducta y actitudes tiene influencia sobre la autonomía de la persona a la que se cuida 
• Las personas mayores pueden aprender 
• La autonomía tiene un efecto positivo sobre la autoestima de la persona mayor 
• Favorecer la autonomía también tiene consecuencias positivas sobre el cuidador 

¿Qué hacen los cuidadores que favorecen la autonomía? 

• Acondicionan el entorno de la persona mayor para facilitar conductas independientes 
• Observan a la persona mayor para conocer todo lo que puede hacer por sí solo 
• No hacen nada por el adulto mayor que éste puede hacer por sí mismo y ayudan al anciano solo en lo necesario 
• Preparan la situación para que sea más fácil ser autónomo 
• Se comportan con la persona mayor de modo que su trato favorece la autonomía 
• Responden adecuadamente cuando el anciano pone objeciones a los intentos para favorecer la autonomía 
• Tratan de potenciar la autoestima del anciano 
• Estimular y reforzar a la persona mayor para que siga realizando las actividades que puede realizar él mismo 
• Reforzar las conductas independientes e ignorar las conductas dependientes 
• Mantener una comunicación buena y fluida con él 
• Mantener rutinas (por ejemplo, en horarios) que puedan influir positivamente en la autonomía del anciano 
• Utilizar los recursos disponibles (materiales o personales) que favorezcan la autonomía del adulto mayor y mejoren su calidad de vida 
• Evitar riesgos innecesarios (por ejemplo, suprimir barreras arquitectónicas) 
• Permitir que tome decisiones por sí mismo 
• Hacerle sentir necesario/a. 

¿Cómo piensan los cuidadores que favorecen la autonomía? 

A)
La conducta y actitudes del cuidador influyen sobre la autonomía de la persona a la que se cuida.

 Los cuidadores, preocupados porque la persona mayor esté lo mejor atendida posible, pueden no darse cuenta de que están cuidando 'demasiado'. Es decir, cuando la persona mayor a quien cuidan muestra dificultades en alguna tarea diaria, responden haciendo las cosas por ellos. 
Al observar el esfuerzo que ha de realizar el adulto mayor , inmediatamente les atienden y no contribuyen a que éstos realicen las actividades cotidianas con independencia, lo cual, aunque supusiera más tiempo invertido en la realización de las tareas, contribuiría en gran medida a favorecer la autonomía funcional de las personas que reciben los cuidados. 
En este caso puede decirse que la ayuda que se está prestando es "excesiva y tiene como consecuencia que la persona mayor deje de practicar algunas habilidades y que, debido a este desuso, cada vez le resulte más difícil llevarlas a cabo. 

Ejemplos de comentarios que pueden favorecer la autonomía o la dependencia: 

Favorecen dependencia "Es mejor que te quedes en cama. Total, no tienes nada que hacer" "Déjame que te vista. Tardamos menos" 
Favorecen autonomía "¿Qué tal si te levantas y andas un poco?" "Elegimos la ropa que te vas a poner y poco a poco te la vas poniendo" 

B)
Las personas mayores pueden aprender a ser más autónomas.

Es frecuente que los cuidadores tengan la creencia de que no podrán conseguir que la persona mayor se comporte de manera diferente a como lo ha estado haciendo hasta ahora. Algo así como "no pienses que a estas alturas va a cambiar en algo". Si los cuidadores piensan de este modo difícilmente intentarán que las personas de edad avanzada sean más autónomos. 

Pero al pensar así se está olvidando que una parte importante de lo que las personas hacen o dejan de hacer, incluyendo a las personas de más edad, tiene que ver con lo que sucede a su alrededor, es decir, con el contexto. En este contexto se incluye lo que sucede antes de que se realice un determinado comportamiento (los antecedentes) y lo que ocurre después (las consecuencias). 

El que una conducta cambie, se aprenda o se repita en el futuro depende, no solo del estado de salud, sino que en gran medida está influido por esos antecedentes y consecuencias. Y los cuidadores pueden manejar esos antecedentes y consecuencias para conseguir que la persona mayor realice conductas que antes no realizaba o deje de realizar algunas otras que eran molestas. 

Ejemplo: Si los cuidadores pretenden que el anciano recupere las habilidades que hasta recientemente había mantenido para vestirse sola se puede pensar en los siguientes términos. Como antecedentes del comportamiento de vestirse que pueden manipularse para ayudar a recuperar tal habilidad se le puede ayudar a elegir la ropa, dejarla dispuesta y ordenada, recordarle qué bien se vistió el día anterior y que sabemos que puede hacerlo sola. Como consecuencias de la conducta de vestirse, una vez que lo ha hecho con cierta o total autonomía, puede hacérsele notar lo bien que lo ha hecho y comentar cómo nos alegramos de verle tan bien, haciendo tantas cosas por sí mismo. En ambos casos se facilita que la persona mayor sea más autónoma. 

Sin embargo, si se cree que las personas mayores no pueden cambiar, probablemente, no se intentará nada parecido a lo anterior. El cuidador que no favorece la autonomía le vestirá directamente si la persona mayor se lo pide o si encuentra que tiene dificultades. De este modo no se comprueba que puede hacerlo solo, aunque sea en parte, y se confirma la creencia "como tengo que ayudarle, es que no puede y no podrá". 

C)
La autonomía tiene un efecto positivo sobre la autoestima de la persona mayor.

No podemos olvidar que nuestra sociedad ensalza, valora y promociona la autonomía. Así la persona mayor que se ve obligada a depender y recibir la ayuda de los demás para mantener las actividades de la vida diaria se sentirá más probablemente improductiva, vulnerable, débil y dependiente. Sin embargo, es posible que la actitud y forma de actuar de los cuidadores contribuya a que las personas mayores, aún con grandes niveles de dependencia, mantengan la confianza en sí mismas y su dignidad como personas. 

Por ejemplo, esto se facilita cuando los cuidadores piden la opinión a la persona mayor en la toma de decisiones o si respetan su intimidad en el baño. Los cuidadores que fomentan la autoestima tienen en cuenta a las personas que cuidan y les ofrecen su ayuda para que ellas continúen organizando y resolviendo sus asuntos. 

D) Favorecer la autonomía también tiene consecuencias positivas sobre el cuidador.
 
Es posible que algunas personas piensen que llevar a cabo las sugerencias anteriores lleva "todavía" más tiempo para cuidar al anciano que el que ya emplean. 
Estas dudas son razonables ya que es probable que, al principio, lleve algo más de tiempo. Sin embargo, este esfuerzo se verá recompensado en la medida en que aumente la satisfacción al ver como la persona mayor dependiente mantiene cierta autonomía y se siente mejor al verse a sí mismo como una persona útil que puede realizar actividades que le permiten mantener su dignidad. 
Es una cuestión de paciencia y tiempo. No darse por vencido y ser persistente es el mejor camino para favorecer la autonomía de la persona a la que cuida. 

Por otra parte, poco a poco el cuidador irá reduciendo el esfuerzo que dedicaba a ayudar al anciano en tareas cotidianas. Esto permitirá que el cuidador pueda dedicar más tiempo a cuidar de sí mismo, a disfrutar de otras relaciones o de su tiempo libre. Como consecuencia, el cuidador se encontrará más fuerte y con mejor ánimo para enfrentarse con más garantías a la tarea de cuidar. 

¿Qué hacen los cuidadores que favorecen la autonomía? 

Los cuidadores con más experiencia se enfrentan a las necesidades de cuidado personal (alimentación, higiene, vestido, etc.) de los adultos mayores de una forma que evita o retrasa la dependencia que tienen de ellos. Las reglas que se ofrecen a continuación son un intento de orientar a los cuidadores para que les sea más fácil fomentar las capacidades de autonomía de los ancianos. Estas sugerencias no suelen tener un efecto inmediato, sino que la persistencia en las mismas, una vez que se incorporan estas pautas a la rutina diaria, permite a los cuidadores encontrar nuevas formas de ayudar al anciano y a sí mismo. 

A) Acondicionar el entorno de la persona mayor para facilitar conductas independientes.
 
Es importante que el entorno en el que la persona mayor ha de realizar sus tareas cotidianas sea lo más seguro posible, al mismo tiempo que facilite la mayor independencia de la persona mayor. Es preferible revisar y eliminar la existencia de obstáculos y riesgos ambientales que dificulten la autonomía y supongan un riesgo. Con el fin de promover conductas independientes es posible que haya que realizar algunos cambios en los ambientes como poner asideras para levantarse del retrete, suelos antideslizantes en el baño, añadir puntos de luz en la cocina o el pasillo, etc. 

B) Observar a la persona mayor para conocer todo lo que puede hacer por sí misma.
 
Es frecuente que los cuidadores presten más atención a las dificultades de la persona a la que cuidan que a las capacidades que tiene. Esto es debido a que los cuidadores dedican mucho tiempo y esfuerzo a aliviar las dificultades de las personas que cuidan. Los cuidadores que fomentan la autonomía de la persona dependiente prestan también especial atención a las capacidades que tienen preservadas; aunque una persona mayor tenga dificultades para completar actividades como bañarse o vestirse, probablemente, algunas partes de ellas como quitarse la ropa o enjabonarse puedan realizarlas con independencia. Antes de ayudar a la persona mayor a realizar una tarea es importante saber qué puede hacer por sí mismo. Para ello, hay que observar a la persona mayor en cada uno de los pequeños pasos de los que se compone una tarea cotidiana. 

Ejemplo Qué observar durante la hora del baño ¿Es capaz de...? • preparar la bañera, • desvestirse (qué prendas puede y cuáles no quitarse) • meterse en la bañera • enjabonarse (qué partes del cuerpo puede y cuáles no) • aclararse (qué partes del cuerpo puede y cuáles no) • salir de la bañera • secarse (qué partes del cuerpo puede y cuáles no) • vestirse (qué prendas puede y cuáles no) • recoger el baño 

C)
No hacer nada por la persona mayor que ésta pueda hacer por sí misma y ayudarla solo en lo necesario.
 
Una vez que se ha comprobado qué es exactamente lo que la persona mayor puede hacer por sí misma es importante dejar que continúe haciendo todo lo que pueda sin ayuda. Nunca debe hacerse por la persona que se cuida algo que él o ella pueda hacer. Posiblemente la persona mayor puede hacer, aunque sea de un modo más lento o con una relativa escasa agilidad, algunas actividades o parte de ellas. En la medida que se le permita y anime se favorecerá que estas actividades se continúen haciendo el mayor tiempo posible. Si se conoce que puede realizar alguna tarea sin ayuda es útil recordárselo y animarle a repetirlo. A veces la persona mayor necesitará algo de ayuda para realizar una tarea. Es importante ayudarla únicamente lo necesario. 

Por ejemplo, es posible que la persona a la que se cuida no pueda, por ejemplo, desabrocharse los botones de la camisa, pero sí sea capaz de quitársela. Para fomentar la autonomía, aunque se le preste ayuda al desabrocharse es importante que ella se quite la prenda. Si en lugar de hacerlo así, se hace todo por ella , acabará dejando de hacerlo. 

D)
¿Qué grados de intensidad existen en la prestación de ayuda?

 Ayudarle verbalmente diciéndole correctamente lo que se quiere que haga ("ahora coge la blusa y mete el brazo izquierdo por la manga izquierda" en vez de "vístete"). Proporcionando una ligera ayuda física como darle una palmadita en la espalda, tocarle ligeramente el brazo, etc. Ayudarle a hacer la actividad. Por ejemplo, a la vez que le dice "agarra la cuchara" puede agarrarle su mano y guiarla hasta la cuchara.

E) ¿Es sencillo actuar así?

 Actuar así requiere mucha paciencia y constancia. Al principio puede pensarse que llevará más tiempo y esfuerzo. Sin embargo, a la larga es la mejor forma de ayudar a que la persona mayor se sienta competente al ver que aún puede realizar muchas tareas de forma autónoma. 

F)
Preparar la situación para que sea más fácil ser autónomo

 Las personas mayores aceptarán más fácilmente que se produzcan algunos cambios en su vida para ser más autónomos y realizar algunas actividades de forma más independientes si se tienen en cuenta dos aspectos. 

1. Resulta aconsejable mantener rutinas siempre que se pueda. Si se quiere que empiece a bañarse con más independencia habría que fijar con él o ella un momento del día y ser constante en su cumplimiento. Hay que procurar que actividades como bañarse, vestirse, salir a la calle, etc. se hagan siempre en el mismo sitio y momento del día y si fuera necesario con la ayuda de la misma persona. Las cosas que se hacen de modo rutinario son las que con mayor probabilidad se continúan haciendo. El orden y la rutina en las actividades y sucesos de la vida diaria contribuye a que las personas mayores se sientan más seguras y se desenvuelvan con más independencia. 

2. Es importante contar con la persona mayor a la hora de preparar y realizar cualquier cambio en su vida. Los cambios que pueden favorecer la independencia serán más eficaces en la medida que la persona mayor haya participado en la decisión de introducirlo en su vida y se tenga en cuenta las circunstancias y el modo en que hacía las cosas anteriormente. 

G)
Comportarse con la persona mayor de modo que el trato favorezca la autonomía

 La forma en que los cuidadores responden a los comportamientos de dependencia o independencia de las personas a las que cuidan determina en parte como éstos se comportarán después. Algunos comportamientos dependientes pueden verse fomentados por la propia actuación del cuidador. A veces, los comportamientos autónomos de las personas mayores se ignoran, ya que se considera normal que sea así. Esta forma de actuar, ignorando la autonomía que las personas mayores mantienen en muchas áreas de sus vidas, favorece que, a la larga, estas personas tengan mayor dependencia. 
Por otra parte, aquellos comportamientos independientes que tienen consecuencias positivas para la persona mayor, ya sea por que se le elogia o se le muestra satisfacción, tienden a repetirse en un futuro. Sin embargo, las conductas con consecuencias negativas dejarán de realizarse. Si una conducta a través de cuya realización la persona obtenía consecuencias positivas deja de ser recompensada o reforzada (a través de elogios, muestras de satisfacción), acaba perdiendo su valor y deja de realizarse. Esto se conoce como aprendizaje operante. 

H)
¿Qué comportamientos de los cuidadores favorecen la autonomía?

 
Observar como la forma en que se comportan los cuidadores influye en la mayor o menor autonomía de la persona mayor. 

Observar qué consecuencias tiene sobre las personas mayores actuar de distinta manera: sustituirle, animarle, elogiarle, reemplazarle en las actividades cotidianas. Atender a las conductas autónomas, no ignorarlas ni "dejarlas pasar", ya que esto, a la larga, provoca que dejen de hacerse. 

Premiar la autonomía. 

Se facilita la autonomía cuando se les hace saber a las personas mayores la satisfacción que produce que actúen de manera autónoma. 
Es útil describir verbalmente el motivo del reconocimiento al tiempo que se elogia con conductas verbales (utilizando frases que denoten confianza en su capacidad o un "gracias") o no verbales (una palmada en la espalda, cogiéndole suavemente la mano, una caricia, una sonrisa). 

Centrarse en lo que puede hacer, no en lo que no puede hacer. 

Prestar atención a sus capacidades y habilidades y fomentarlas. No impedir la realización de comportamientos autónomos, dar oportunidad para que puedan realizarlos, ni reprocharlos puesto que si a una conducta independiente le sigue un reproche o crítica ("no te levantes solo, es mejor que me pidas ayuda, no te vaya a pasar algo...") es menos probable que vuelva a realizarse. 

Siempre que se pueda, se sugiere no prestar atención a conductas dependientes.

 Esto significa no prestar especial atención o interés cuando, por ejemplo, está planteando una queja o una demanda excesiva o tratando de hacer sentir culpable al cuidador por no ayudarle en una tarea. I) Cuando las personas mayores responden con objeciones y dificultades a los intentos para favorecer la autonomía... 

Cuando una persona mayor pone objeciones a los cambios... 

Se aconseja... 

1. Contestar con frases que muestren confianza en sus posibilidades. "Sé que puedes hacerlo".

2. Proponerle la actividad como algo que se pone a prueba. "Dale, vamos a probar lo que puedes hacer. Yo te ayudaré". 

3. Ser persistente. Si no se consigue la colaboración del familiar en los primeros intentos, es útil repasar las reglas que se proponen e intentarlo otra vez, cuando se sienta preparado.

No se aconseja... 

1
. Discutir.Es conveniente dejar pasar algo de tiempo y volver a intentarlo en otro momento que se considere más favorable.

Fuente: Infoelder

 

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